Style Wars


"¿Es arte? No lo sé, no soy un crítico de arte. ¡Pero seguramente es un crimen!". Así es como inicia Style Wars, con la opinión de un policía de la Autoridad de Tránsito y la narración de los directores, informándonos que muchos ven el vandalismo como un síntoma de “una ciudad fuera de control”, pero que en éste caso el arte es bello, aún sin ser autorizado.

Lo llamaban bombardeo y su principal objetivo era estar por toda la ciudad, tener su especial estilo visible en cada distrito y barrio de Nueva York. Arriesgaban su vida con la legalidad de su oficio, donde unos pocos reconocían la cantidad de talento y habilidades que su arte requería. De hecho, mucha gente lo consideraba vandalismo y exigían al gobierno que lo combatiera.

Style Wars se abre paso a través de la censura y examina el trabajo en sí mismo. De hecho, la película es tan sesgada hacia los artistas que incluso puede ser visto como un catálogo visual de su maravillosa obra. En lugar de un debate riguroso al respecto, el filme nos muestra jóvenes con nombres como SEEN o PHASE 2 o BLADE en la exhibición de su técnica y la previsión de lo que la policía llamaba crimen y ellos conocían como tagging o escritura o graffiti.

Esos chicos simplemente representaban la más pura esencia de su ser, reflejando sus diseños interiores con una agilidad exterior. La película muestra al graffiti como una rebelión de una sólo célula, como un básico conflicto entre arte y autoridades, pero también deja ver que ésta grande y valiente mirada de la vida por fuera de los estándares “normales” de una sociedad ilustran como la música – específicamente el rap y hip-hop – que al combinarse con el break dancing y graffiti confeccionaron el telón de fondo de una revolución social importante.

El filme sigue a Min One, Dez, Iz y Seen mientras se escabullen a través de los túneles hasta los trenes, evitando la electricidad de las vías. Armados con latas de pintura en aerosol Krylon, teniendo que escapar de la policía de tránsito para crear murales con letras de imprenta y figuras de dibujos animados, todo en nombre de la fama. Style Wars capta el pulso y la psique colectiva de la ciudad en ese momento, desde los pilotos de tren disgustados hasta un presuntuoso alcalde Koch y Richard Ravitch, jefe de la Metropolitan Transit Authority y sus tácticas para acabar con el vandalismo.

Elementos relacionados con el metro de Nueva York en esa época se entrelazan con fuerza en la historia. El break dancing, por ejemplo, juega un importante papel al igual que los inicios del rap. Los cuatro pilares de ésta cultura se unen en varios puntos: graffiti, B-boys, rap y hip-hop. Mientras el graffiti se mantiene como el centro de la historia, los 69 minutos del filme logran llenarse de arte, baile, música y aventuras contadas desde un ángulo que intensifica la sensación de que la cultura cambió para siempre.

Los directores Henry Chalfant y Tony Silver prueban que cualquiera puede perderse en las calles de la ciudad, sobre todo si se trata de alguien que es pobre, miembro de una minoría y sin ninguna oportunidad a futuro. La violencia es un camino para ganarse un nombre – o al menos para hacerse notar, pero Style Wars habla sobre una expresión tan personal - artística (graffiti), física (break dancing) o verbal (rap) – que es tan impresionante e importante como un arma.

Lo que hace tan especial a Style Wars es la brillante forma en que ilumina la cultura del graffiti, normalmente escondido en las profundidades de la noche mientras se crean imágenes para ser admiradas en el día. Una enorme cantidad de fotografías documentan la transformación de un ladrillo en blanco en un deslumbrante mural.

La película por sí misma es impresionante en todos los niveles. Las crudas imágenes de trenes pintados roban el aliento por su intensidad y diversidad; y las conexiones entre personalidad, motivación y talento aparecen constantemente de formas inesperadas. Se percibe la inocente rebeldía de los escritores, los observamos como idealistas. Esos jóvenes realmente pensaban que, a través de la escritura y el tagging, cambiarían de alguna forma el mundo. Style Wars demuestra que lo hicieron y con sólo una lata de pintura en aerosol.




Licencia Creative Commons
Level 11 por Karina Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-No Derivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en www.sonicarsenal.blogspot.com.

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